Sí, hijo, sí. Procuro que no se caigan del pentagrama, no vaya a desafinar toda la obra junta. Que un semitono solo es capaz de destrozar la más grande de las creaciones que se haya propuesto realizar el hombre.
La música clásica es una arquitectura fantástica, que no tiene nada que envidiar a toda la morralla que ha surgido a lo largo del siglo XX. Me ha costado darme cuenta pero es que es increíble que cientos de publicaciones realmente banales ayudados por millares de elementos tecnológicos arrastren tantas masas como las que desaría para sí cualquier político en las urnas. De vez en cuando alguna coma en mis publicaciones, no vendría nada mal.
Lo cierto es que sin ayuda de esas ampliaciones, en la materia que describo se es capaz de alcanzar altísimas graduaciones y que epatan en el mundo. Hay que aprender de lo bueno. Ha sido triste renunciar a formar parte de ello, pero estaba claro que no estaba hecho para convivir ahí, así que me toca disfrutarlo para fuera.
Pero tú, elementazo que ha salido de mi cerebelo, deberías replantearte tu situación y pensar algo más que en las largas tardes que has pasado revoloteando mientras una vulgar melodía con cinco instrumentos y varios golpes secos invadían tu mente.
Hay maneras mejores de destrozar tus oídos. Hazlo.
Dadme sugerencias sobre qué poner en esta barra lateral, porque paso de seguir con las fotos de Segovia puestas de mala manera. Podéis sugerirme (casi) cualquier cosa en cualquier comentario del blog, pero mientras tanto, dejo al Gatopán.