Sí, hijo, sí. Se deja divisar por el horizonte un ramillete de sensaciones cúbicas elevadas a una potencia finita. Pero la rabia que descargaremos contra ellos será tal que no tendremos ningún obstáculo posterior. Y lo que es más importante, la felicidad que cosecharemos una vez hayamos acabado con el pirata furioso que tenemos a proa será tan inmensa, que ningún corazón hueco podrá derramarnos su aire para intentar crear un vacío en nuestros interiores.
Pero la vida es dura, hay que ser muy solidario y aun estando feliz, jamás podrás componer un mundo en el que todo salga a la perfección. Has de ayudar a tu tropa, si no lo haces serás malcriado y no tendrás la mejor de las recompensas. La gente ha de saber el bien que haces y no guardarlo sólo para ti. Siempre es bonito saber que los demás te aprecian, aunque sea con cuatro futesas mal contadas pero vaya, que siempre es bonito.
Aun así, los piratas tienen su corazón por muy malos que sean y son felices descargando su furia contra nosotros, porque es su estilo de vida. Palabras impregnadas de cicuta son las que nos llegan a nuestros oídos afinando cada día las clavijas de los muñecos que sostienen el mundo. Un mundo sin parangón en el que la mayor de la tonterías resulta ser el éxito más grande jamás contado.
Aunque algunos se empeñen en retroceder y abandonar todo lo aprendido hasta hoy. ¡Ignorantes ellos! Por dios, si las cosas van mal, hay que intentar arreglarlas y no hacer cundir el pánico. Porque cuando cunde, cunde de verdad. Como el buen comer en una barriga ancha y agradecida.
Barriga que susurra al viento su deseo de mantener una relación con otros mundanales ruidos que llegan del más allá. Flotando en aguas tranquilas y transmitiendo un deseo de seguir trabajando. ¿Te das cuenta de lo absurdo que resulta unir dos vocablos completamente distintos?
Uno no es agradable y otro es de lo más hermoso que puede llegar a nuestros oídos. Todavía te preguntarás de qué demonios hablo. Es una noche larga, no hay nada que hacer y la “inspiración” entre comillas porque lo primero que se me ocurre no es inspiración, hace que tengamos estas frases tan avenidas.
Si es que cuando más tiempo llega de allá, menos nos queda para ofrecer nuestros bienes a los que mandan sobre nosotros. Seres que desconocemos y que según nos cuentan, han existido eternamente. Se describen con pocas letras, sus poderes son infinitos y sus deseos de venganza suelen ser bastante grandes. Yo no les he hecho ningún mal a ellos, siempre he intentado ser un buen terrícola, pero si de verdad creen que no ha estado nada bien lo que hemos tenido entre manos, habrá que rendirse y sentar las bases de lo que tenemos que hacer para cambiar y transmitir a nuestros sobrinos un futuro mejor.
Lo cierto es que ese futuro aún tiene que labrarse, porque poco hemos tenido hasta ahora que preparar. El tiempo nos deparará nuevos retos y nuevas oportunidades que no podemos desaprovechar, y simplemente tenemos que convivir con otros para saber si al final, tendremos la recompensa que deseamos. Una cosa está clara: sufrir. Hay que sufrir mientras se trabaja. No existe un buen hacer sin trabajo, y no existe un trabajo sin sufrimiento. Pero no hagas castillos en el aire, que hay cosas imposibles. Y por mucho que insistas en las imposibles, siempre habrá un tope superior al que alcances. Es bonito ver cómo vas alcanzado metas pero al final ves que no puedes alcanzar la cima. ¿Qué puedes hacer? Seguir escalando. No renuncies a ello por mucho que te digan. Sé bueno, lucha, y no le hagas el mal a nadie para conseguir tus sueños.
Si hay que hacerlo, para. No puedes hacer derramar lágrimas por lograr un sueño.